Cachi / sorprendentes revelaciones

Omar Hesse y Jorge Milstein, recorrieron la semana pasada las montañas que circundan a Cachi, a 157 kilómetros de la capital y a 2.280 metros sobre el nivel del mar. Y tras la aplicación de un tester ruso en el área del Nevado de Cachi, concluyeron en que las señales no son originadas por causas naturales sino por maquinaria pergeñada por seres inteligentes.

“Las oscilaciones indican claramente que a kilómetros de la superficie hay una actividad: ondas eléctricas alternas, lo que significa, por ello mismo, que existe una fuente de alimentación”, dijo Hesse. “Podrían ser motores”, añadió. La zona elegida no fue elegida al azar, sino basada en 4 filmaciones registradas por el montañista local, Antonio Zuleta, entre junio de 2000 y noviembre de 2003. En todas se observan imágenes análogas: extrañas luminosidades de veloz desplazamiento, que parecen “sumergirse” en la tierra y en el mismo punto. Los investigadores, calcularon la ubicación del sitio y acompañados por el propio Zuleta, se constituyeron en el área, a unos ocho kilómetros al Suroeste. “Tendremos que volver con equipos de mayor sensibilidad y munidos de varillas de profundidad para tener más precisión en los datos”, puntualizó Milstein. Sin embargo y pese a la magnitud de sus descubrimientos realizados, los miembros de FICI no se mostraron impresionados. “Es que -dijo Hesse- esta es una de las zonas más “calientes” del planeta en cuanto a actividad extraterrestre. Es una banda que se extiende desde La Poma hasta Cafayate y que ha despertado el interés de todo el mundo, como lo hemos comprobado a través de nuestra red mundial de investigación, donde recurrentemente se hacen consultas en relación a la zona”. Los dos estudiosos estimaron que las filmaciones de Zuleta y las señales registradas desde la profundidad de la tierra, obedecen a una tecnología no originaria de este mundo. “Para los que estamos en esto, la posibilidad de que naves penetren a la tierra no se trata de algo nuevo en Los Andes, como lo señalan numerosos testimonios rupestres, desde Ecuador hasta Mendoza”, concluyeron